Por ahí de 1937 se abrieron las puertas por primera vez de el, en aquél entonces, cine Roxy, con la proyección de la película ‘Allá en el rancho grande’, después vendría la saga de ‘Flash Gordon en el planeta de Mongo’. El recinto duró poco tiempo abierto al público, se cerró y quedó abandonado durante años hasta la llegada de Rogelio Flores, propietario y fundador de El Roxy como centro cultural; el edificio fue restaurado por el Taller de Arquitectura Tapatía. Entonces los 80´ terminaban y el 18 de mayo de 1990 inició la actividad del que se convertiría en un importante centro de reunión de la juventud tapatía amante de la música y el arte de aquellos años.

El Roxy ha sido un espacio para exposiciones, presentaciones de libros, teatro, danza, performance, talleres de pintura, literatura, cine, entre muchas otras disciplinas. Convirtiéndose en un escenario fundamental sobretodo para el medio musical; más de mil conciertos nacionales e internacionales de grupos de reggae, salsa, jazz y alternativos se presentaron en sus años de actividad: Santa Sabina, Maldita Vecindad, London After Midnight, Cuca, Dee Dee Ramone, Therion, Vehemot, Voodoo Glow Skulls, Mano Negra, Los Fabulosos Cadillacs, Animal y Radiohead, entre muchos otros.

También albergó un sinfín de presentaciones de libros con escritores de la talla de Fernando del Paso, José Emilio Pacheco, Juan Villoro, Daniel Sada,  y Enrique Serna, entre otros, todo esto coordinado por Martín Solares.

En junio de 1998 , el Roxy fue clausurado por el Ayuntamiento y tras regresos efímeros, continúa cerrado el día de hoy.

La importancia de este lugar como foro musical en innegable, y el cariño y nostalgia de los tapatíos menos aún. Todos coinciden en que ahí se sentía libertad, magia y energía. A pesar del prometido regreso de el Roxy, su situación es cada vez más delicada, tras el derrumbe que las lluvias tapatías y el abandono propiciaron, se ve venir la desaparición.

Así que, cuando camines por la calle de Mezquitán, sube un poco la mirada y podrás observar lo que era el letrero luminoso, sus muros color verde y su arquitectura art decó, no dudes en tomar una fotografía de este épico lugar para todos los melómanos tapatíos.

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